
Sábado, 24 septiembre 2011
Seducido por la inmensa soledad de las montañas bercianas, por la cristalina voz de sus arroyos y por la fuerza de las mujeres y hombres de estos remotos valles, Casimiro Martínferre, decidió allá por los años 80 capturar esas imágenes con su cámara de fotos. Unas instantáneas en blanco y negro que ahora se presentan en el Museo Marca de Cacabelos.