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Cultura

El universo creativo de Juan Carlos Mestre en la entrega al poeta del premio Semilla de Oro

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Con motivo de la entrega al poeta y artista berciano del premio Semilla de Oro que concede el ayuntamiento de esta villa del sur de León, el organismo autónomo ha diseñado una amplia muestra con obras, textos e imágenes
Juan Carlos Mestre, premio Semilla de Oro

El Instituto Leonés de Cultura de la Diputación Provincial ha diseñado y producido para la villa de Gordoncillo una amplia exposición, ‘Juan Carlos Mestre: la creatividad como clamor emergente de libertad’, que podrá contemplarse en el Museo de la Industria Harinera de Castilla y León (MIHACALE), la popular Panera, hasta el próximo 30 de septiembre.

La muestra incluye obras de más de sesenta creadores -la mayoría vinculados a las comarcas leonesas- en todo tipo de formatos, lenguajes y estilos. Este sábado, 30 de mayo, tuvo lugar la inauguración de la misma con motivo de la entrega al poeta y artista plástico villafranquino del premio Semilla de Oro que concede el Ayuntamiento de Gordoncillo y del reconocimiento público a su persona y su legado por parte de la sociedad y la cultura de esta tierra. Así, Mestre toma el relevo de la docente, investigadora y crítica Irene Andres-Suárez y de los escritores Juan Pedro Aparicio (2024), Antonio Gamoneda (2023) y Luis Mateo Díez y José María Merino (2022) en la posesión de un galardón íntimamente ligado al hecho literario y enmarcado en el ciclo ‘Letras en la Panera’.

La presente muestra se centra en una figura constitutiva de la cultura en lengua castellana, la de Juan Carlos Mestre, nacido en Villafranca del Bierzo en 1957. “Un ser genuino, versátil, que fascina y embelesa con la dicción y la palabra, en ocasiones transformada en acción performativa sonora, dramática e integral, al modo de los juglares» -refirió Luis García Martínez, comisario de la exposición junto a José Luis Casas.

Juan Carlos Mestre, premio Semilla de Oro

Vida, obra y personalidad

Una exposición-homenaje que, en esencia, busca aproximarse a la biografía y a la obra de Juan Carlos Mestre. Y que, ante una personalidad tan poliédrica como la suya, inevitablemente ha de partir de un diálogo abierto e interactivo con los más diversos medios creativos y plásticos como son la literatura, la poesía, los libros de artista, la fotografía, la pintura, el dibujo, la escultura, la performance y la música hasta llegar a la instalación en un sentido global. Todo un amplio despliegue de recursos con el fin de dar sentido coherente a una lectura de gran complejidad sobre el universo de Juan Carlos Mestre.

La propuesta se inicia con una aproximación a su familia e infancia en el lugar germinal de Villafranca del Bierzo. Su madre surge como cimiento de la revelación de la palabra, inauguración de un hilvanado de términos y amasado de personajes e historias de un universo singular, sugerente y rebelde, que congrega sus ambientes de infancia como un humus fértil. Están presentes sus primeros entornos culturales, Gil y Carrasco o Norberto Beberide, y sus referentes literarios esenciales, Antonio Gamoneda, amigo y metafórico padre; Antonio Pereira o Victoriano Crémer, pero al mismo tiempo emerge su trascendente compañero Gilberto Ursinos, poeta políglota que hablaba hasta con los gatos y que le legó tres libros, como una amarga y trágica herencia hacia la liberación: ‘Sublevación inmóvil’ de Gamoneda, ‘Cántico’ de Ezra Pound y ‘Anábasis’ de Saint-John Perse, ventanas a la libertad, el conocimiento y el futuro. Cacabelos también está presente como villa señera de sus primeros pasos y reconocimientos.

Barcelona aparece como lugar universitario, de compromiso político, de no violencia y desobediencia civil, de los primeros trabajos en el ámbito de la prensa de izquierdas, del amor pasional, fructífero e inalterable con Alexandra Domínguez, fascinante creadora plástica de gran erudición. La ciudad de Concepción en Chile se convertirá, entre 1982 y 1989, en el espacio mágico de nuevas aperturas y realidades deslumbrantes, de refugio, trabajo universitario y también de lucha y fuga. Espacio de reencuentro espiritual con Pablo Neruda o Huidobro, de cierta proximidad a Violeta Parra y Nicanor Parra, el antipoeta, pero sobre todo de descubrimiento de grandes escritores, poetas y amigos esenciales en su trayecto humano, entre ellos, Gonzalo Rojas.

En 1989 se reencuentra con Madrid, espacio vivencial, creativo y de referencia hasta la actualidad junto con su original Villafranca del Bierzo.

Durante una estancia en San Pietro in Montorio en Roma, ciudad subyugante y embriagadora, dialoga espiritualmente con su admirado Keats, fructífera conexión vertida elocuentemente en el extraordinario poema-secuencia ‘La Tumba de Keats’, descodificado por las genuinas imágenes de Robés en la edición de Lunwerg de 2004. Tras el regreso a Madrid retoma su trayectoria creativa en el ámbito plástico, una vertiente más de este polifacético y poliédrico humanista que inició en 1987 en Chile, en la galería El Caballo Verde, y que ampliará con múltiples muestras en galerías de España, EE UU, Europa y Latinoamérica pero que se intensifica con premios destacados: en 1999 obtiene la Mención de Honor en el Premio Nacional de Grabado de la Calcografía Nacional, similar distinción en la VII Bienal Internacional de Grabado Caixanova 2002, Premio Internacional de Arte Gráfico Atlante 2009 y III Premio Internacional de Grabado de la Fundación Vivanco en el 2010. En el ámbito literario, y desde los primeros pasos en Villafranca, el hijo del panadero ya obtiene su primer premio local con una elegía dedicada a Ursinos; posteriormente vendrán el Adonais con ‘Antífona del Otoño en el Valle del Bierzo’ en 1985, el Jaime Gil de Biedma con ‘La poesía ha caído en desgracia’ en 1992, el Jaén de poesía con ‘La tumba de Keats’ en 1999, el Nacional de poesía con ‘La casa roja’ en 2009, el de la Crítica de poesía castellana por ‘La bicicleta del panadero’ en 2012, y el Premio de las Letras de Castilla y León por el conjunto de su obra en 2017, así como la Medalla Europea Homero de Poesía y Arte y el Annual Cheng Ziáng Prize of the China Writers Association.

‘Juan Carlos Mestre: la creatividad como clamor emergente de libertad’ aúna las obras de algo más de sesenta creadores y sus obras, incluidos Mestre y Alexandra, entre ellos Matilde Vázquez, Antonio Gamoneda, Antonio González Nieto, Jesús Peñamil, Norberto Beberide, Amancio González, Juan Carlos Uriarte, Belén Ordóñez, Castorina, Manuel Jular, Eduardo Arroyo, Luis Melón, Andrés Viloria, Modesto Llamas, José Antonio Robés, Pierre Gonnord, Ramón Carnicer, Bernardo Alonso Villarejo, José Ramón Vega, Toño Benavides, Amable Arias, Luis Sáenz de la Calzada, Juan Marcé, Isabel Muñoz, Teresa Sdralevich, el colectivo Un Mundo Feliz (Sonia Díez y Gabriel Martínez), Roberto Díez, José Antonio Díez, Bruno Santín, Juan Rafael, Virginia Calvo, Sebastián Román, José María Marbán, Nour Hamayel, Félix de la Concha, Esther Santás, Julia González Liébana, Ana Palacios, Cristina de Middel, Gervasio Sánchez, Esperanza Merino, Ledo Ivo, José Manuel López, Manuel Martín, Amadeo Gabino, Miguel Escanciano, Ana Campos, Jesús Salvadores, Reme Remedios, Pulkras Leoninas (Carlos Luxor y Fran de Gonari), Gustavo Vega, Jorge Barrientos, Nino Cabero, Cosme Paredes, Víctor Arrizabalaga o José de León.

La exposición podrá verse en el Museo de la Industria Harinera de Gordoncillo hasta el 30 de septiembre, con acceso gratuito y de acuerdo con el siguiente horario: de miércoles a domingo, de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas.

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