Juan Mayorga ofrece en «El mago» un sainete cuántico con ecos de Buñuel

A Mayorga, uno de los nombres clave de la dramaturgia española de todos los tiempos, se le ocurrió la idea de «El mago» cuando, en una espectáculo al que asistía como espectador, fue rechazado como voluntario para ser hipnotizado. A partir de aquella anécdota personal, Mayorga compone y dirige lo que un crítico ha definido como «comedia cuántica», en una producción del Centro Dramático Nacional que cuenta con un reparto de primera línea integrado por María Galiana, José Luis García Pérez, Ivana Heredia, Julia Piera, Tomás Pozzi y Clara Sanchis. La obra llega al Bergidum el próximo viernes, 1 de marzo (20,30 horas) en el programa de abono de invierno.

Por su impecable trayectoria como autor y director, Juan Mayorga, nombrado recientemente académico de la RAE, se ha convertido en el dramaturgo español más destacado de los últimos tiempos. Licenciado en filosofía y en matemáticas, especialista en Walter Benjamin, profesor de secundaria durante un tiempo, da clases de Dramaturgia y de Filosofía en la Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid y es director de la Cátedra de Artes Escénicas de la Universidad Carlos III.

La génesis de esta función la cuenta el propio autor: «Hace un par de otoños asistí a un espectáculo que se presentaba como Congreso Mundial de Magia. Al llegar el número de la hipnosis, el ilusionista pidió voluntarios y yo fui uno de los que levantó la mano, por lo que se me invitó a subir al escenario. En él se nos sometió, ante el resto del público, a una serie de pruebas para seleccionar a aquellos voluntarios que eran aptos para ser hipnotizados. Las pruebas me parecieron muy fáciles y pensé que las estaba haciendo bien, pero el caso es que fui separado junto a los no aptos y devuelto a mi asiento. Desde allí, viendo lo que sucedía a los voluntarios aptos, se me ocurrió una obra de teatro que empecé a escribir enseguida y que he querido llevar a escena».

La extraña historia de «El mago» es un puro disparate en la que, como ha dicho un crítico, nada funcionaría si no tuviese un elenco entregado. Una mujer aparece en su casa bajo los efectos de la hipnosis. Ella dice estar y no estar allí, como el gato de Schördinger. Por un lado dice permanecer en el teatro, hipnotizada por un mago. Pero también está ahí, en el comedor de su casa, de su pisito en el centro de la ciudad.

Juan Mayorga crea con todo esto una rara comedia de enredo, satírica e irónica respecto a toda esta tradición y donde, naturalmente, no falta ni la intriga ni el humor. Los especialistas han encontrado en la pieza ecos de Jardiel Poncela, pero también de Buñuel o de Ionesco. «En cierto modo, es una versión modesta de El ángel exterminador, más fluida, más líquida, como los tiempos». Misterio, humor y poesía. Cuento negro, bufo y divertido. Todo ello sin olvidar que Mayorga es de los poquísimos autores cuyas piezas tienen interrogación metafísica, sin perder de vista el humor.
El crítico de El Imparcial, que calificó la obra de «sainete cuántico» concluye que «la verdad en términos incondicionales y objetivos parece haber caducado, pero la mentira sigue existiendo sin paliativos. Dejarse llevar por certezas incontrovertibles es un camino seguro hacia el fanatismo, tanto como aceptar los fraudes como verdades nos arrastra a convertirnos en títeres. El humor de El mago nos obliga, pues, a meditar sobre cuestiones neurálgicas que afectan a nuestra salud social y a nuestra dignidad personal».

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