Ciencia
La geometría de los árboles influye en la difusión del polen y en el aumento de las alergias
A través de un modelo matemático se ha investigado cómo el flujo del aire en entornos urbanos afecta a las alergias

Los investigadores de la Universidad de Aeronáutica Embry de Riddle (Estados Unidos), la Universidad de Ruan y la Universidad de Lille (Francia), han desarrollado un modelo matemático para investigar cómo el flujo del aire en entornos urbanos puede influir en el incremento de las alergias por el polen.
Con el trabajo, que ha sido publicado en la revista Physics of Fluids, se ha creado un modelo computacional para observar la influencia de la geometría de los árboles en la dispersión del polen. Uno de los investigadores, Talib Dbouk, explica que la estela de un árbol es compleja con múltiples parámetros que pueden influir en ese flujo, como son las características biológicas, la densidad del follaje, y la velocidad del viento. Parámetros que son esenciales para evaluar posibles riesgos y desarrollar medidas que permitan mitigar y reducir la exposición a los granos de polen que causan las alergias.

El modelo matemático de simulación de fluidos generado permite realizar una investigación que sería prácticamente imposible de desarrollar físicamente debido el pequeño tamaño de los granos de polen que son invisibles a la vista humana. Se creó utilizando varias familias arbóreas para comparar los resultados que confirmaron que las simulaciones eran fiables.
Por ejemplo, en árboles como el tilo, en la región francesa de Normandía, se observó la formación de remolinos de aire en el entorno del árbol, lo cual es habitual cuando el viento atraviesa estructuras con forma de dosel. La comparación con otro árbol como el roble mostró que la tipología, es decir su forma, follaje o porosidad, generan dinámicas de dispersión del polen diferente en el entorno que los rodea.
Los investigadores del estudio afirman que con estos modelos se puede predecir las dinámicas de los granos de polen a mayor escala y, por tanto, pueden servir de base para tomar decisiones que tengan que ver con la planificación de espacios verdes en las ciudades para reducir los riesgos asociados a la exposición al polen alergénico en el aire.
Fuente. SINC

