Cubillos
Las chimeneas de la central térmica de Compostilla II se resisten a caer
En una de ellas, la más pequeña, la base ha quedado en pie. Con la voladura de las dos chimeneas se cierra la posibilidad de su mantenimiento como recuerdo de lo que fue la actividad económica del Bierzo durante más de un siglo
Endesa ha ejecutado la voladura de las dos últimas chimeneas de la central térmica de Compostilla II. Con ello, se cierra la posibilidad de mantenerlas en pie como símbolo de lo que fue la actividad económica del Bierzo, asociada a la minería del carbón, durante más de un siglo. Los intentos de conservarlas como patrimonio industrial de la comarca no han dado resultado.
La voladura no ha conseguido derribar por completo las dos chimeneas, la base de la más pequeña ha quedado en pie. En la explosión controlada, se ha partido por uno de los puntos donde se había detonado por lo que no ha llegado a caer. Por parte de Endesa, se ha confirmado que realizará una nueva voladura controlada para derribar la infraestructura.

En la voladura de las chimeneas, una perteneciente a los grupos 1, 2 y 3 y otra a los grupos 4 y 5, se ha demolido también la nave de tolvas. Para ello se han empleado 1.074 kilos de explosivo. La actuación da continuidad a la realizada el 31 de agosto de 2023 en la que se ejecutó la voladura de las torres de refrigeración y de la chimenea del Grupo 3.
Desde Endesa se confirma que el peso de las estructuras es de 44.000 toneladas, de las cuales se va a revalorizar alrededor del 95%, considerándose residuo cero.
Reto técnico de las voladuras
La chimenea de los Grupos 1, 2 y 3 medía 290 metros, como un rascacielos de más de 70 plantas, y contaba con una base de 26,6 metros de diámetro, que se iba estrechando hasta alcanzar los 11,10 metros en la cima. La segunda chimenea, la de los Grupos 4 y 5, medía 270 metros con una base de 22,15 metros de diámetro en la parte inferior y 10,10 metros en la superior.
En cada una de las chimeneas se ha llevado a cabo el debilitamiento del fuste para que se plegara a la mitad y cayera hacia la zona deseada de forma controlada doblándose sobre sí misma.
Por su parte, la nave de tolvas, cuyo peculiar edificio en el que se almacenaban los depósitos donde llegaba el carbón y se dosificaba para el funcionamiento de la central, tenía una altura de 59 metros, un ancho de 30, y 170 metros de largo. Su forma ha supuesto un desafío técnico para los ingenieros de demolición que han llevado a cabo la demolición provocando su vuelco.
Con el fin de minimizar el polvo ocasionado con la demolición se han instalado pantallas de protección y se han colocado cañones nebulizadores y aspersores de riego. Asimismo, y con el fin de llevar a cabo una monitorización de la voladura, se han utilizado sismógrafos que han medido en todo momento las ondas.
Por todo ello se ha activado un radio de seguridad en todo el entorno, limitando accesos y restringiendo la circulación de la mano del Ayuntamiento de Cubillos del Sil y de las Fuerzas de Seguridad.
Recta final
Con este logro, el proyecto de desmantelamiento de la térmica encara su recta final. De hecho, el porcentaje de avance es ya superior al 90% y se espera que esté completado a finales de este año.
La central de Compostilla II fue inaugurada en 1972 y ampliada posteriormente hasta 1985. El cierre de la instalación, por su pérdida de competitividad en el mercado debido al encarecimiento de los precios de emisión del CO2 y el incremento de las restricciones medioambientales por parte de la Unión Europa, se produjo en junio de 2020, cuando su capacidad era de algo más de 1.000 MW. El complejo ocupa una superficie total de unas 375 hectáreas y la instalación contaba con cinco unidades térmicas: las unidades 1, 2, 4 y 5 ya han sido completamente desmanteladas, mientras que se están ultimando los trabajos en la unidad 3 así como en edificios de servicios de la antigua planta, y todo apunta que estarán concluidos a lo largo de 2026.


