Bierzo
Los maios vivientes de Villafranca cumplen con el ritual ancestral de culto a la naturaleza
Villafranca del Bierzo ha vuelto a celebrar esta tradición declarada de Interés Turístico Provincial, que atrae un gran número de visitantes, y fotógrafos como la reconocida Cristina García Rodero
Con la llegada de la primavera, llega también a Villafranca del Bierzo una de sus celebraciones más emblemáticas, la Festa del Maio, un ritual ancestral de culto a la naturaleza que se pierde en el tiempo en el que el pueblo participa activamente engalanando calles y balcones, abriendo las puertas de sus casas a los visitantes para ofrecerles viandas y bebidas o lo mejor de su cultura, para invitarles a disfrutar del entorno y del Jardín Romántico en la casa natal de Enrique Gil y Carrasco, y de su joya urbana, la calle del Agua, en la que entre sus casas solariegas se visten los maios.
Con las cañaveiras recogidas a primera hora de la mañana los maios se preparan en el Campo de la Gallina, las Vegas Altas, el Socubo y la Cábila. Una vez vestidos, y como cada 1 de mayo, recorren las calles de la Villa sorprendiendo a visitantes y peregrinos y cantando las coplas tradicionales, en las que se homenajea al maio, y para el que se pide un donativo, un producto del campo, como agradecimiento por lo que la tierra nos ofrece con el resurgimiento de la vida cada primavera.
La vistosidad de la fiesta atrae no solo a turistas sino que también a fotógrafos de toda la península, entre ellos estaba este año Cristina García Rodero, premio Nacional de Fotografía y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, conocida por sus fotografías de fiestas y ritos tradicionales, de los que Villafranca puede presumir porque los Maios son una celebración popular y singular.



Xavier Sieiro
2 mayo, 2026 at 6:22 pm
Hombre…singulares, singulares… Ahí al lado, en Galicia hay Maios abondo, ho, y desde hacesiglos!