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Cultura

Luis Bermejo protagoniza en “Hoy tengo algo que hacer” un festín de palabras

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En el torrencial texto de Hoy tengo algo que hacer, Luis Bermejo, uno de los grandes del teatro español, se coloca ante un monólogo cómico en torno al “abismo y maravilla de nuestras ocupaciones vitales” como un héroe moderno que sigue los cauces de la tradición picaresca.
Luis Bermejo en Hoy tengo algo que hacer

El texto de Pablo Rosal ganó el Premio Especial Godoff y se podrá ver en la Sala Río Selmo el próximo miércoles, 3 de diciembre, a las 20,30 horas con localidades a 10 euros a la venta.

Luis Bermejo hará doblete en Ponferrada puesto que acompañará a Javier Gutiérrez el día 4 en el montaje de Los yugoslavos en el Bergidum. Su capacidad sugestiva, su encanto y su comicidad son un trampolín ideal para encarnar al héroe moderno de Hoy tengo algo que hacer, una persona que parte del hogar con el propósito de comprender qué es esto de tener una ocupación, un algo que hacer que sustenta y organiza cualquier existencia. El texto es, en palabras de la crítico Raquel Vidanes “un festín de palabras para un actor portentoso” en el que Bermejo despliega sus mejores recursos interpretativos en un monólogo apabullante de Pablo Rosal.

Sólo el payaso es capaz de emprender tamaña empresa con luminosidad. Mediante un relato torrencial, rico en encuentros, ocurrencias y verbo grácil, el espectáculo se propone desplegar un festín cómico y siempre poético. Para asumir el reto, nadie más atinado y poderoso que el gran Luis Bermejo, cuyas capacidades para la improvisación se aprovechan sabiamente en el montaje.

Luis Bermejo en Hoy tengo algo que hacer

“Por momentos es un Robin Williams en esa afabilidad insuperable que pueda esconder posibles melancolías”, ha dicho un crítico. Y otro escribió “que nadie se pierda ‘Hoy tengo algo que hacer’, un pasaporte seguro a la reflexión, el humor, el amor por la palabra fecunda y el deleite de tener ante sí a Luis Bermejo, uno de los grandes de nuestro teatro”.

Lo importante de esta obra teatral es el camino, la exploración del mundo, la búsqueda de aventuras, la construcción de la personalidad. El protagonista es un caballero andante, pero no de aquellos que acumulaban gloriosas hazañas, sino uno de sus reversos que emprende un viaje iniciático en busca de algo que hacer, o más bien una motivación para hacer algo. Por el camino se cruza con albañiles, camareros, barrenderos, taxistas, madres trabajadoras, emprendedores, activistas, hortelanos, eruditos. De todos aprenderá algo.

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El montaje, ganador del Premio Especial en los Premios Godot por su relevancia cultural y por cómo aborda la incertidumbre de la vida moderna, es un texto de Pablo Rosal que se regodea en el uso de la palabra, en el manejo del lenguaje de un modo grácil, jocoso, alegre y optimista.

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