Fabero
MINIDOC | La persona y el personaje de Alfredo de Arriba a través de la escultura de Tomás Bañuelos
El escultor faberense trabajo, junto con Soroya Triana, durante un año en la escultura de Alfredo de Arriba, para impregnar el barro y el bronce con el espíritu del que fue alcalde de Barjas de 1983 a 2025
En una húmeda y fresca mañana del mes de mayo el pueblo de Busmayor, en representación de todo el municipio de Barjas, se dio cita para rendir homenaje al que fue su alcalde desde 1983 hasta el 2025, Alfredo de Arriba. Para materializarlo y que perdurase en el tiempo se contó con el artista faberense, Tomás Bañuelos, que recibió el encargo de realizar una escultura que recordara no solo el legado de Arriba como alcalde sino también a la persona que fue.
Partiendo de la nada, y a través de fotografías, videos y las conversaciones que mantuvo con amigos, familiares y personas que lo conocieron, Bañuelos se adentró en el personaje para empezar a modelarlo en barro.
Además, el busto tenía que estar, de alguna manera, ligado al Hayedo de Busmayor, por el que tanto luchó Alfredo, y a los versos que todos los años se recitan en él en una actividad que es única en el Bierzo.
El destino o la casualidad quisieron que Bañuelos recibiera este encargo con una profunda significación emocional para él también ya que la escultura se iba a colocar en el entorno de la casa que cedió como centro cultural, la poetisa y promotora de los Versos en el Hayedo junto al Instituto de Estudios Bercianos, Carmen Busmayor, con quien Bañuelos tuvo desde niño una especial relación.
El proceso creativo fue largo, durante aproximadamente un año, y con la colaboración de la pintora y escultora Soraya Triana, Bañuelos dio vida y significado al busto en bronce de Alfredo de Arriba, que pasó por la fundición y se asentó en una peana de acero corten.
Llegado el día de la inauguración, y ante la presencia de vecinos y autoridades que tuvieron una relación directa con el Alcalde, la actual regidora de Barjas, Elvira Castro, dedicó unas palabras a Alfredo.
Antes de descubrir el trabajo realizado, Tomás Bañuelos recitó los poemas de Mestre, Gamoneda, Llamazares, Pereira y Ursinos que le sirvieron de motivación y que quedaron impresos para siempre en la base de la escultura, junto con unas ramas de roble, que por su resistencia al fuego, simbolizan en la escultura la protección del medio natural.
Ahora, Alfredo de Arriba ocupa un lugar diferente al que tuvo en vida, forma parte de ese paisaje que tanto admiró y amó, y queda ahí para dar la bienvenida a los visitantes del Hayedo de Busmayor, justo al inicio de la ruta y afirmando con ello su presencia futura en este emblemático paraje.

