Nicolás Miñambres comenta el retrato de Antonio Pereira realizado por José Carralero

antonio-pereira-jose-carralero_350Nicolás Miñambres, licenciado en Filosofía y Letras, crítico literario y escritor comenta uno de los cuadros que forman parte de la retrospectiva que se presenta en el museo Marca de Cacabelos sobre el pinto José Carralero, el retrato de Antonio Pereira.

Miñambre ha publicado en Lorca y Valle en el teatro contemporáneo (1991) y Selección nueva de romances viejos (2000). Ha dado a la luz también una edición de “Historia del valeroso caballero don Rodrigo de Peñadura” (León, 1988) y de la novela de “Menas Alonso, Vendimiario “(2001). En el campo de la investigación literaria, sus trabajos sobre el teatro leonés en el siglo XVII han aparecido en Cuadernos de Teatro Clásico y Tierras de León. También presentó Pastoradas y autos de Reyes de Cubillas de Rueda.

Considera que su labor esencial es la relacionada con la crítica literaria, centrada en la narrativa contemporánea, especialmente, en la narrativa de Castilla y León. Sus trabajos figuran en diversos medios: en revistas como Ínsula o Turia y en periódicos como ABC, El Norte de Castilla y Tribuna de Salamanca. Pero su actividad esencial en este campo de la crítica la ha llevado a cabo en el suplemento literario “Filandón” del Diario de León.

COMO QUIEN ESPERA EL ALBA
Así titula uno de sus últimos poemarios el poeta Luis Cernuda: Como quien espera el alba. Y así parece haber visto por última vez José Sánchez Carralero al poeta  y al hombre que se fue;  al Pereira simpar.

Todo es sombra. Tan sólo tu mirada y tu mano derecha encienden esta imagen; esa mano derecha iluminada sobre el fuste de tu humilde cayada, como último recuerdo de la vida, en contraste con el azul oscuro de la prenda.

Hay en tu rostro guedejas capilares como señales de otro tiempo. Rebeldes y encanecidas en tu frente, dotan de un delicado  marfil a tu mentón. El blanco del cabello  y el perfil artificial de tus lentes acotan el brillo estelar y luminoso de tu mirada. Mirada precisa, directa, hiriente casi, por el fulgor que ofrece. Apretados, tus labios parecen esconder un adiós… ¿acaso desolado?  A tu izquierda, en extraña penumbra, unas resmas oscuras de papel, protegen tus poemas, testimonio y recuerdo del pasado. Pareces despedirte, pero nunca te has ido. Vives luminoso en tu mirada a través de la deliciosa paleta del pintor.

¡Excelso Carralero! Tú detienes la vida del poeta y lo salvas de las sombras de la muerte, haciendo tuyos los versos de Cernuda: Tú no debes morir. En la hermosura / la eternidad trasluce sobre el mundo / tal rescate imposible de la muerte. /Así rescata el sol, con melodía, / de luz purpúrea entre las cimas altas, / las sombras imperiosas de la noche, / con la nostalgia de dejar la vida  / cuando está más hermosa.

Nicolás Miñambres

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