Nuestro último de Filipinas fue el vecino de San Pedro Mallo, Juan Antonio Fernández

El pueblo de San Pedro Mallo ha celebrado un homenaje muy especial a uno de sus vecinos, a Juan Antonio Fernánez, “Nuestro último de Filipinas”. Se le ha dedicado una calle y una placa conmemorativa que ha descubierto su hija de 96 años, Adonina Fernández Vuelta, porque fue uno de esos soldados españoles que resistió después del famoso asedio de 1898 a la población de Baler, perteneciente a la isla filipina de Luzón.

Juan Antonio Fernández cayó preso y estuvo en un campo de concentración hasta que los americanos lo embarcaron en el buque Alicante que lo llevó hasta Barcelona en el año 1905.

A los 18 años de edad, Fernández no tuvo oportunidad de librarse del servicio militar, como si pudieron hacerlo otros jóvenes de clases más pudientes, y fue enviado a ultramar a luchar en las guerras en las que España perdió sus últimas colonias, como Cuba o Filipinas.

Cuando ya todo el mundo le daba por muerto, en 1905 Juan Antonio Fernández volvió a su pueblo, San Pedro Mallo, donde se casó y tuvo 8 hijos.

Otros jóvenes de poblaciones como Páramo del Sil fueron también reclutados para las guerras, algunos volvieron pero la mayoría murieron en esas islas, a miles de kilómetros de sus casas.

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