Escena
Rafael Álvarez ‘El Brujo’, el actor que confronta al espectador con su propia realidad
El Brujo volvió a Ponferrada para poner en escena ‘El Lazarillo de Tormes’ e ‘Iconos o la exploración del destino’, ejemplos de su propia concepción del teatro como instrumento agitador de conciencias
Rafael Álvarez ‘El Brujo’ es parte de la historia del Teatro Bergidum de Ponferrada. Su impronta se refleja en este espacio cultural no solo con sus manos, que dejó estampadas en la acera de la Calle Ancha en el año 2017, sino que también se remonta a 1996 cuando, tras realizase la rehabilitación del Teatro, su obra ‘Anfitrión ‘ fue la que abrió el ciclo de representaciones celebradas hasta la fecha.
Han pasado 30 años desde entonces y ahora, hace unos días, el Bergidum le dedicó una semana temática en la que este actor, único en su género, presentó la proyección de la obra ‘La taberna fantástica’ e interpretó dos obras, ‘El lazarillo de Tormes’ e ‘Icono o la exploración del destino’.
En la adaptación de Fernando Fernán Gómez de la novela anónima del Lazarillo, estrenada en 1991, Rafael Álvarez demostró su capacidad para conectar con el público, pasando del texto de la obra a la más rabiosa actualidad social, política y cultural con un humor que está en constante evolución.
Iconos, es la obra que hace dos años El Brujo estrenó en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Es un monólogo de humor que reflexiona sobre el destino en la tragedia griega, en el que el actor se acompaña de la música en directo de Javier Alejano.
En ambas obras, Rafael Álvarez trasladó su personal manera de entender el teatro poniendo en escena las grandes preguntas de la vida y confrontando al espectador consigo mismo.

