La biotecnología para buscar vida en Marte se aplica en un nuevo test Covid-19

El Centro de Astrobiología de investigación, dependiente del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial y del Consejo Superior de Investigaciones Cinetíficas (CSIC), lleva casi dos décadas desarrollando inmunoensayos fluorescentes para la detección de rastros moleculares de vida en ambientes extremos para la exploración en Marte.

Recreación del virus SARS-COV2. / Pixabay

Esa misma tecnología, basada en biomarcadores, es empleada también para la búsqueda de vida en las profundidades del océano y, ahora, se está utilizando para detectar de forma simultánea los anticuerpos IgM e IgG en la sangre. El proyecto se denomina SCOVAM y permite descubrir la presencia del virus SARS-CoV2 causante de la Covid-19, ya sea presente o pasada.

A diferencia de los test rápidos, éste método de detección por fluorescencia es más lento ( 3 horas aproximadamente) pero es mucha más sensible permitiendo detectar presencias mucho más reducidas de anticuerpos generados por el paciente. Ademas, tiene la ventaja de que puede operar de forma múltiple (con hasta 96 muestras simultáneamente) y sus datos quedan almacenados en soporte digital.

El método coincide en un 91% con los test comerciales y, en algunos casos, corrige los resultados de los falsos negativos de la PCR (reacción en cadena de la polimerasa).

Imagen de fluorescencias de SCOVAM obtenidas tras el análisis de dos muestras de suero, uno negativo y otro positivo, de COVID-19. Los rectángulos amarillos enmarcan las proteínas del virus inmovilizadas, por duplicado y dos concentraciones diferentes. Los puntos verdes indican presencia abundante del anticuerpo IgG, que en este caso domina sobre la IgM. Las columnas de puntos verticales de intensidad decreciente son marcadores de IgM (rojo) e IgG (verde) con concentraciones (número de moléculas de anticuerpo) conocidas. Los pares de puntos rojos de las esquinas son marcadores de posición. / CAB (INTA-CSIC)

Cómo funciona

Se utilizan varias proteínas del virus para capturar los anticuerpos presentes en la sangre, que son capaces de unirse de una forma específica al SARS-CoV2 . Al poder usar varias proteínas como anzuelos se pueden identificar patrones antigénicos del virus, debido a que cada persona puede desarrollar un respuesta de anticuerpos diferente.

Proyecto SCOVAM

SCOVAM es una potente herramienta para estudiar la existencia de patrones antígeno-anticuerpo entre los sueros positivos e, incluso, para inferir las interacciones con mayor capacidad neutralizante; y a su vez, podría ser usado como método de seguimiento de la efectividad de futuras vacunas.

En este proyecto han participado científicos del equipo de Luis Enjuanes en el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, que han proporcionado las muestras de ARN; el Hospital Central de la Defensa “Gómez Ulla”, que ha facilitado muestras y estudios comparativos; el Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona; el Centro de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CIMUS) de la Universidad de Santiago de Compostela; y la empresa EurofinsIngenasa, que ha proporcionado proteínas del virus para los ensayos.

FUENTE: SINC

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