Megaincendios convectivos, cada vez más frecuentes y devastadores

Elena Marcos, Reyes Tárrega y Flor Álvarez Taboada. Foto: Raúl C.

A pesar de que hace unas cuantas décadas había más incendios con una mayor superficie quemada, la intensidad de los mimos era menor por lo que la recuperación natural de las superficies quemadas era más fácil. Ahora, se dan cada vez más los denominados megaincendios convectivos que arrasan en muy pocas horas un gran número de hectáreas. Lo han explicado las profesoras de la Universidad de León, Elena Marcos y Reyes Tárrega en la charla ¿Y después de los incendios qué?, organizada por la Escuela de Ingeniería Agraria y Forestal del Campus de Ponferrada.

Elena Marcos ha explicado que este tipo de fuegos son muy agresivos y catastróficos, como el ocurrido hace unos años en Castrocontrigo que arrasó 12.000 hectáreas de monte, «Son muy difíciles de apagar y pueden comprometer un ecosistema», ha señalado. Debido a este tipo de fenómenos, en el Bierzo no se ha detectado la desaparición de ninguna especie porque árboles como el pinus pinaster o el roble se regeneran bien. Marcos recalca que después de un incendio en algunos casos la repoblación es necesaria y que pasados unos años hay que intervenir en las zonas afectadas porque sino los rebrotes no llegan a formar monte alto, haciendo que la zona sea más proclive a sufrir fuegos.

La Profesora ha recordado que el incendio ocurrido en la Tebaida Berciana fue severo pero que después de siete meses se recuperó bastante bien. Por haberse producido una zona con suelos muy sueltos las intensas lluvias han ocasionado derrumbes en la ladera que han obligado a cerrar la carretera a Peñalba de Santiago por el valle del Oza.

Marzo es, según Marcos, un mes tradicionalmente malo para los incendios debido a la acumulación de combustible natural y el cambio climático que ha traído largos períodos de sequía.

El cambio en la climatología ha sido también uno de los factores que ha hecho que cada vez se den más los megaincendios convectivos, fuegos que antes solo se veían en países como Estados Unidos y que poco a poco han empezado a ser más comunes en la península ibérica, ha explicado Reyes Tárrega, quien además ha señalado que la virulencia de este tipo de incendios hace imposible intervenir en ellos, «La columna de fuego avanza en todas las direcciones a gran velocidad, solo se puede intentar salvar las poblaciones cercanas», ha comentado.

Tras las charlas se ha celebrado una mesa redonda donde ha intervenido también el profesor de la ULE, Fernando Castedo.

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