Ponferrada

Ponferrada, modelo de unidad y compromiso

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El lunes 1 de junio Ponferrada, junto al resto de municipios del Bierzo y Laciana, entró en la llamada Fase 2 del proceso de desescalada, siendo la única gran ciudad y el único territorio de toda Castilla y León en acceder a esta fase. Por esa razón, durante toda esta semana Ponferrada va a estar en el punto de mira o en el foco de atención informativa de la provincia de León y de la Comunidad Autónoma.

Ponferrada ha estado muchas veces en el foco de la noticia, pero generalmente ha sido por cuestiones negativas relacionadas habitualmente con conflictos laborales y crisis económicas.

Por una vez, y espero que sirva de precedente, Ponferrada es un escaparate en el que otras grandes ciudades se fijan para emprender, dentro de solo unos días, un proceso similar.

La puesta en marcha de forma ejemplar de la Fase 1 y su correcto desarrollo, capital para dar paso a la fase siguiente ha sido un trabajo muy duro en el que todos han puesto un gran empeño. Ponferrada no ha defraudado en este aspecto y ahora no puede permitirse el lujo de defraudar y mucho menos a nosotros mismos, a las mujeres, los hombres y los niños ponferradinos. Debemos dar un buen ejemplo y creo que lo estamos consiguiendo a base de trabajo, planificación y compromiso por parte de todos, absolutamente de todos: desde el personal sanitario a los profesionales de la hostelería y el comercio, pasando por los funcionarios y los empleados públicos, organizaciones no gubernamentales y los ciudadanos en general, ciudadanos a los que me veo en la obligación de pedir, de rogar si fuera necesario, que sigan manteniendo ese plus de responsabilidad individual para mantener las medidas de seguridad, prevención y distancia social absolutamente necesarias para que un rebrote del virus no ponga en peligro todo lo que hemos logrado hasta ahora y que tanto esfuerzo y sacrificio nos ha costado a todos.

No es este el lugar ni el momento de enumerar agradecimientos, porque me faltaría espacio, pero he de decir que todos han mostrado un alto grado de implicación para que el desenvolvimiento de la vida cotidiana de Ponferrada en la Fase 1 y la subsiguiente entrada en la Fase 2 sean un éxito y un ejemplo a seguir.

Tengo que hacer también una mención al ambiente político municipal, pues en este punto los representantes públicos ponferradinos han sido capaces de eludir los enfrentamientos estériles para no enrarecer la situación y para no exacerbar los sentimientos y los comportamientos más irracionales y exaltados, pues solo un clima de convivencia y unidad puede ayudarnos a salir airosos de esta situación tan dramática. En este sentido, la aprobación, en el Pleno del pasado viernes 29 de mayo, por una amplia mayoría y sin ningún voto en contra, del Plan de Reactivación Económica será fundamental a la hora de marcar una línea de compromiso de todos con Ponferrada y sus habitantes.

Creo sinceramente que acciones como la ordenación de las terrazas municipales, la organización de los mercados semanales o las peatonalizaciones reversibles de calles durante el fin de semana, han sido un éxito por un doble motivo: porque se han desarrollado de forma pacífica y generalmente aceptada y porque han demostrado a la ciudadanía que existe una cierta idea de ciudad y de municipio y alguien que se esfuerza por planificar las cosas con buena voluntad y cierto sentido. Seguramente que habrá errores, absurdo sería no reconocerlo, pero en un clima de diálogo, de convivencia y de lealtad estos errores nos servirán para aprender y, también, para potenciar los aciertos que hemos tenido y no para propiciar la confrontación, como lamentablemente estamos viendo en otros escenarios políticos.

Estamos asistiendo a una catástrofe mundial que nos va a traer una devastación de proporciones incalculables y nadie, por mucho que presuma de lo contrario, nadie estaba preparado para esto. Cuando llegué a la Alcaldía de Ponferrada, hace ahora un año, aunque parece ya un siglo, nadie me dijo que en pocos meses tendría que lidiar con una pandemia de proporciones bíblicas y que por lo pronto en nuestra comarca ya ha acabado con la vida de casi un centenar de personas y minado la salud de varios millares de nuestros compatriotas.

Es una desolación, pero no hay alternativa, pues la confrontación, el reproche desaforado y la crítica destructiva seguro que solo conseguirán añadir más desolación, porque la historia de España ha tenido frecuentes ejemplos de ello, algunos relativamente cercanos y con heridas aún sangrantes.

Siempre apelé a la lealtad entre instituciones. Es lo menos que podemos ofrecer a aquellos que nos han elegido para que los representemos. Por ello siempre he ofrecido y reclamado diálogo a la Junta de Castilla y León, a la Diputación Provincial, al Gobierno Central y también a los grupos políticos con representación en el Ayuntamiento y a los grupos y asociaciones con presencia en el Municipio. No pretendo convencer a nadie con mis argumentos, sino tan sólo una oportunidad para dialogar, porque dialogar implica escuchar y de algún modo empatizar, ponerse en el lugar del otro.

Viene toda esta reflexión a cuento de que bien es verdad que Ponferrada va a estar durante unos días en el foco o en el punto de mira de la noticia, pero aún nos queda un largo y tortuoso recorrido y si no continuamos por la senda del trabajo conjunto, de la planificación, de la lealtad y del compromiso de todos no habremos conseguido nada. Pero si conseguimos trabajar bajo esas premisas Ponferrada seguirá siendo por mucho tiempo un ejemplo a nivel provincial, autonómico y hasta nacional y hará que nos sintamos orgullosos, no de Ponferrada, que siempre lo hemos estado, sino orgullosos de nosotros mismos.

Olegario Ramón Fernández, Alcalde de Ponferrada

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