“El sueño de Malala”, el trabajo colectivo sobre Malala de Montserrat Alonso Premio Nacional de Educación para el Desarrollo Vicente Ferrer

Montserrat Alonso Álvarez entregando el trabajo "El sueño de Malala" a Malala Yousafzai.

Montserrat Alonso Álvarez entregando el trabajo “El sueño de Malala” a Malala Yousafzai.

El trabajo colectivo que realizó la profesora del colegio público Virgen de la Peña de Bembibre, Montserrat Alonso Álvarez, sobre la Premio Nobel de la Paz, Malala Yousafzai, ha sido galardonado con el Premio Nacional de Educación para el Desarrollo Vicente Ferrer. Montserrat preparó un material didáctico para la enseñanza de Valores Sociales y Cívicos en el centro, que consta de una versión infantil para niños de 6 a 8 años, otra para jóvenes de entre 9 y 12 y dos guías didácticas para el maestro (en inglés y en español). Está basado en la activista de la paz y en la teoría de las Inteligencias Múltiples de H. Gardner, el Trabajo Cooperativo (Johnson % Johnson), el uso de las TICS y la gamificación y el bilingüismo.

Montserrat Alonso Álvarez tuvo además la oportunidad, el pasado mes de junio, de poder conocer personalmente a Malala Yousafzai en Birmingham (Inglaterra) que conoció el trabajo realizado por la profesora a través de las redes sociales. Durante el encuentro, pudieron disfrutar de una conversación distendida mientras almorzaban, así como de la entrega de varios presentes, entre ellos, la obra de la autora (“El Sueño de Malala”, disponible en Amazon y CreateSpace), y algunos regalos del centro educativo, entre los que destacó un álbum con trabajos realizados por alumnos desde 4 a 16 años. El álbum incluía una invitación de la Directora a visitar el centro, así como otra del ayuntamiento de Bembibre.

PENSAMIENTOS DE LA AUTORA:
Hay veces en la vida que los acontecimientos van encajando de tal modo, que coloca ante ti hechos tan insólitos y grandiosos que apenas llegas a creer… Este es el caso que aquí os relato…

La cosa empezó allá por septiembre del pasado curso, cuando la dirección del centro me comunicaba mi nueva responsabilidad: impartir la asignatura alternativa a Religión, de Valores Sociales y Cívicos. Un nuevo reto, que alcanzaba a escolares de nuestro colegio de 1º, 3º y 5º.

La noticia de que Malala Yousafzai iba a recibir en Oslo el Premio Nobel de la Paz, aquella niña pakistaní que había sufrido un disparo en la cabeza por defender el derecho a la educación de las niñas, me hizo pensar en las palabras que cientos de veces había pronunciado su padre, Ziauddin, en sus discursos por el mundo: lo importantes que somos los maestros a la hora de presentar a los niños unos modelos adecuados a seguir. Nueve meses más tarde, el domingo 14 de junio, tuve la grandísima oportunidad de oírselas decir mientras comía en su compañía:

“Montse, los maestros somos muy importantes en el mundo. Si a los niños les presentas un guerrero, los niños harán guerra; en cambio, si les presentas un pacifista, los niños harán paz”.

Durante estos meses, he estado trabajando todo el temario de la asignatura bajo la figura de Malala. A la vez, escribía textos sobre cada uno de los Valores a desarrollar a partir de hechos de su vida: respeto, tolerancia, autoestima, derechos, libertad, justicia… así hasta 24 Valores. Yolanda Durá aceptó mi propuesta de dibujar cada una de las escenas que contaba, realizar las ilustraciones de los juegos, etc… Ella puso el color a todo cuanto imaginábamos. Y Andrea Merayo, aceptó mi titánica propuesta de traducir la obra a lengua inglesa, grabando incluso los audios de la primera parte, para que los niños pudiesen hacer la lectura de forma simultánea o alternativa.

En clase leíamos y reflexionábamos sobre lo que le había ocurrido en la tierra natal de Malala, el Valle de Swat, en Pakistán. Mis alumnos comenzaron a empaparse de su historia, y se sorprendían de su valentía y coraje; hacían preguntas, jugaban con los juegos que yo les ofrecía, la dibujaban, la imaginaban, y aprendían los valores con el ejemplo de Malala…
Yo también la imaginaba. Cada vez que veía uno de sus vídeos, me sorprendía y me emocionaba. Les seguía por las redes sociales, leía sus libros …

Comencé entonces a retuitear y publicar en las redes sociales algunos de nuestros trabajos. Con la suerte de que Ziauddin y Malala los visionaron. Así empezaron a seguirme en las redes, y a preguntar sobre mi trabajo.

El 23 de febrero, la propia Malala Fund se hacía eco del proyecto, y publicaba e su blog un extracto del mismo, ensalzando nuestro trabajo, y animando a los maestros a desarrollar iniciativas como esta (http://community.malala.org/montse-1006825610.html).

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